El agua ionizada es agua viva
El agua es tu principal alimento, de manera que debes beber sólo agua de calidad. Ionwater contiene dos filtros de última generación, enriquece el agua con calcio y además permite seleccionar el nivel de pH de forma precisa. Un organismo con pH ácido genera retenciones de líquido, aumento de la sensación de dolor, cansancio, pérdida de masa ósea, depresión... Ionwater es el sistema más completo que existe para el tratamiento del agua, y al mejor precio. En tu casa la mejor agua del mundo, y a tu medida.
¿Cómo funciona el Ionizador?
El aparato cuenta con un sistema de filtros y electrodos por los cuales se hace pasar el agua. El electrodo negativo atrae a los iones positivos mientras que el positivo atrae a los negativos. De esta manera se pueden generar, simultáneamente, dos salidas de agua diferenciadas: una alcalina, apta para beber o cocinar, y otra ácida que puede utilizarse, si se desea, con fines higiénicos. Además, puede seleccionarse el nivel de alcalinidad según el uso que vaya a darse al agua (cocinar, beber, preparar infusiones, etc.).
¿Es el agua que bebemos tan importante?
Sí. El 70% de nuestro peso corporal (es decir, más de dos terceras partes) es agua. La sangre es agua en un 90 %. Para realizar las funciones vitales, el cuerpo gasta 2,5 litros de agua al día, que son expulsados al exterior mediante la orina, el sudor, la respiración y otros procesos del sistema excretor. Una parte del agua para tales procesos se obtiene de los alimentos (fundamentalmente frutas y verduras), pero la mayor parte de esos 2,5 litros diarios la obtenemos al beber. La cantidad y la calidad del agua que ingerimos es, por tanto, una influencia determinante en nuestros procesos vitales. Sólo el aire que respiramos supera en importancia al agua, por razones obvias.
¿Qué relación hay entre el pH del agua y nuestro organismo?
A excepción de ciertos órganos que son ácidos para potenciar sus funciones (la piel, por ejemplo), el pH (nivel de acidez/alcalinidad) de nuestro cuerpo oscila entre 7.3 y 7.5, es decir, es ligeramente alcalino. El agua que bebemos lleva disuelta una serie de minerales y productos químicos, bien de forma natural, bien añadidos para garantizar su potabilidad. Esos componentes son los que le confieren al agua su nivel de pH. El agua potable es (o debería ser en teoría) neutra. Pero en la práctica su pH oscila entre 5 y 9. Si podemos conseguir que el agua de consumo sea no ya neutra, sino alcalina, no sólo será adecuada para el pH óptimo de nuestro organismo, sino que podemos contribuir a neutralizar su acidez.
¿Qué beneficios se obtienen al consumir agua alcalina?
El estrés, la vida sedentaria, las dietas inadecuadas o la contaminación ambiental pueden desembocar en la generación de un nivel de toxinas superior al que el cuerpo puede expulsar. El organismo reacciona entonces compactándolos, y convirtiéndolos en colesterol, ácidos grasos, ácido úrico, piedras en riñones y vejiga, etc., provocando innumerables enfermedades. En general, podemos decir que la circulación sanguínea se resiente, provocando un riego insuficiente en los órganos vitales.
El consumo de agua alcalina neutraliza en gran medida el exceso de acidez provocado por las causas citadas anteriormente, lo cual es fundamental para mantener el nivel de toxinas en un nivel que el organismo pueda hacer frente.
Además, el uso de agua alcalina en la comida favorece su digestión a todos los niveles: el proceso de electrólisis rompe los clústeres moleculares formados por los contaminantes del agua, favoreciendo la absorción de nutrientes a través de la pared celular.
Otro efecto interesante del agua alcalina es el antioxidante. Al aportar gran cantidad de electrones libres, los radicales libres son neutralizados de manera más eficaz que con cualquier otro oxidante, dado su gran dinamismo. Y no hay que olvidar que los radicales libres causan estragos en nuestro organismo, envejeciendo los tejidos.